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Conmemoración del centenario de las comunidades Bruderhof

miércoles, 24 de junio de 2020 por

Avances científico-tecnológicos y socio-políticos, ante la disparidad del creciente desempleo, violencia, enfermedad y muerte, provocan desconfianza e incertidumbre.

Paz y bienestar, algo que todos deseamos, implican el sacrificio de hacer un cambio radical. Esta fue la percepción de Eberhard Arnold, teólogo de origen luterano, quien dejó la cuidad de Berlín junto con su familia y se fue a Sannerz, un pueblo rural en Alemania. Así comenzó la primera comunidad Bruderhof en junio de 1920.

Eberhard Arnold and family

Injusticias sociales y depresión económica, entre otros retos, fueron resultados de la Primera Guerra Mundial. Los Arnold vieron como respuesta el Evangelio de Jesús y decidieron formar una comunidad en su casa, siguiendo el ejemplo de la iglesia primitiva en Jerusalén. Durante los años siguientes se unieron jóvenes alemanes y de otros países.

Mientras la comunidad crecía, los miembros del Bruderhof se interesaron en el movimiento anabaptista del s. XVI, donde los seguidores abogaron por la libertad de conciencia y amor y obediencia a Cristo y a su Palabra. También rechazaron las fuerzas armadas, el bautismo de infantes y la iglesia como institución. Surgió una gran admiración por la determinación y valentía de los huteritas, un sector del movimiento que lleva el nombre del líder anabaptista Jakob Hutter, quienes decidieron vivir en comunidad, fundada en el amor fraterno, compartiendo dinero, posesiones, trabajo y vida diaria. Miles de huteritas sufrieron martirio durante los siglos XVI y XVII.

En la década de 1920, el Bruderhof hizo contacto con descendientes de los huteritas originales que se habían establecido en Norteamérica. En 1930, Eberhard Arnold vivió con ellos por un año y ahí fue ordenado ministro para Europa. Este acontecimiento selló diferentes aspectos de la forma y espiritualidad del Bruderhof.

En 1933, Hitler subió al poder y el Bruderhof se convirtió en un blanco de hostigamiento por su objeción de conciencia. Los miembros se negaron a usar el saludo Heil Hitler, servir en el ejército o aceptar maestros nazis para su escuela. En 1937, la policía secreta desintegró la comunidad a punta de fusil, confiscando posesiones, encarcelando a varios miembros y al resto de la comunidad le dieron cuarenta y ocho horas para abandonar el país.

Con la ayuda de amigos menonitas, cuáqueros y católicos, se reubicaron en Inglaterra. Para 1940 la comunidad refugiada había crecido con nuevos miembros ingleses. La Segunda Guerra Mundial ya había estallado y el gobierno británico sentenció a la comunidad con arrestar a todos los miembros alemanes o abandonar el país. Paraguay fue el único lugar que les dio asilo político y ahí vivieron durante veinte años, fundando tres comunidades y un hospital.

En 1954 se fundó Woodcrest, la primera comunidad estadounidense en Rifton, Nueva York. Actualmente, hay comunidades Bruderhof en Estados Unidos, Paraguay, Inglaterra, Alemania, Austria y Australia.

Mi testimonio. En 1998, conocí una joven del Bruderhof trabajando como voluntaria en un orfanatorio en México. Su dedicación y preocupación por la injusticia y otros desafíos en el mundo me dejaron una impresión muy positiva. En 1999, inicié comunicación con las comunidades Bruderhof y en 2002 visité por primera vez. Yo no creía tener vocación religiosa ni buscaba comunidad. Sin embargo, tenía años buscando comenzar una nueva vida, fuera de la ciudad de México, lugar donde crecí y ciertamente vivía estresado por el tráfico, la contaminación y la criminalidad; además, vivía desconcertado por la corrupción, la inmoralidad y la desigualdad.

Gracias a la tradición católica, mi fe y admiración por Jesucristo y su doctrina era natural. Por lo tanto, fue vivificante percibir en el Bruderhof un ambiente de paz y hermandad. Aún con el choque cultural al compartir con un grupo de personas, la mayoría de cultura anglo-alemán, experimenté libertad y serenidad al vivir y trabajar juntos en un ambiente fraterno en contacto con la naturaleza.

En 2003, visité por tercera vez y en 2004 me hice mimbro. Hoy, en pleno centenario, afirmo que la vida en las comunidades Bruderhof puede parecer inconveniente y hasta inadecuada. Sin embargo, el propósito de servir a Cristo y su Reino de paz y justicia es auténtico, afín a lo que simplemente soñé.

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¿Qué es el blog "Voces"?

Voces es un blog escrito por los miembros del Bruderhof. Trata temas que son importantes para nosotros, y para ti.

¿Qué es el Bruderhof? Somos una iglesia cristiana con comunidades en varias partes del mundo. Nuestro objetivo es amar a nuestro prójimo y compartir todo, para que la paz y la justicia se hagan realidad.

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